Equipo contra incendios. No bloquear.Ayer estuve en Arco. Me gusta ir, voy casi cada año. Suelo ir solo, para degustar egoistamente todo cuanto me ofrece. Me gusta mirar y dejar que todo cuanto lo conforma me diga. Y sonrío, disfruto, me canso, me interrogo, me emociono, me distancio, me mosqueo, me pierdo y me encuentro con conocidos a los que, después de los saludos y los abrazos, dejo en paz.
Ayer también me desorienté, primero con las propuestas artísticas, tan profesionales ellas, tan decorativas, tan poco originales: muchas simplemente reproducen, eso sí, grandes, muy grandes. Luego perdí el norte; siempre me propongo organizar la visita con un metodo concreto para no dejarme nada, pero ayer, simplemente me perdí y di por bueno perderme. Y no me perdí nada.
Antes, por la mañana, me encontré con la gran comitiva: príncipes y princesas, ministras, alcaldes, directores generales de la cosa y la casa, prohombre y mujeres de distintas administraciones y fundaciones varias, coleccionistas, galeristas, artistas de primera fila un poco por detras, servicio de orden, un amplio servicio de orden que empujaban al personal para que todo estuviese en orden y ordenado.
Pensé que quizá todo fuera una intervención artística, un hapening, una performen. En ese caso, con esos actores, el precio de tanta contratación debió ser altísimo.
Cosas del mercado.
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