Escuchen sus labios.
Sé que este no es un espacio publicitario, pero me van a permitir que, por una vez, lo sea. Les recomiendo que beban Baileys, no por la bebida en sí misma que es empalagosa, una mezcla de güisqui y batido de chocolate, que hay que estar muy apurado para beberse algo así.
Les recomiendo la bebida porque han tenido el detalle de mostrarnos, prácticamente, lo único interesante en televisión en estas navidades pasadas.
Entre anuncios de juguetes para niños y de colonias para pervertidos y pervertidas, entre burbujas y turrones, entre mariscos y autopromociones se ha colado el anuncio más inteligente, más divertido y más sensual de los últimos quinientos años de televisión.
Empezamos bien, suena Frank Sinatra, Oh the weather outside is frightful (hace un tiempo de mil demonios ahí fuera). En pantalla aparece parte de una cara de mujer, centrada en los labios, labios rojos, vivos, medio sonrientes, parece que está entretenida con algo, ¿arreglándose?, hace los coros, Let it snow, let it snow, let it snow (deja que nieve). En ningún momento vemos los ojos, de frente la nariz, un poco el cuello, el pelo medio revuelto le cae por ambos lados de la cara; Frank sigue cantando; nos cortan la imagen y el líquido empalagoso cae sobre un vaso con hielo; ella vuelve, gira la cara hacia su derecha, apreciamos su perfil y casi el hombro derecho, Let it snow. let it snow, let it snow; gira de nuevo hacia la cámara, sabemos que nos está mirando, nos vuelve a sonreír, pero seguimos sin ver sus ojos; su lengua, con suavidad, va apareciendo y desapareciendo al ritmo de la pronunciación Let it snow. let it snow, let it snow.
Por último, aparece la botella con su marca, recomendando que se beba con moderación. Beber con moderación en un momento en el que uno se encuentra desesperado, sabiendo que nunca sabrá quién es ella y dónde encontrarla, que el único refugio ante tal adversidad es el alcohol. Let it snow. let it snow, let it snow.
{Luis Gonzalez}
LA GRAN MENTIRA
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